Bienvenidos… todos

Por fin me he lanzado. Ha tenido que llamar a la puerta mi tercer hijo (lo ha hecho con los nudillos y estamos a punto de abrirle), pero aquí estoy. Dispuesto a hablar de lo que significa ser padre de tres niños. Algunos lo sabéis. Yo no, y estoy dispuesto a descubrirlo y a contarlo. Dispuesto a desahogarme de vez en cuando. Dispuesto a dar trucos sobre cómo llevar esta bendita carga. Dispuesto, en definitiva, a certificar ante todos vosotros que aquello de que el gran cambio es pasar de dos a tres hijos es cierto. O no.

Aquí hablaré sobre todo de mis experiencias, de cómo llevar el día a día con tres pequeños. Humildemente daré algún consejo del tipo “compraos este aparato para eliminar el olor de los pañales”. No es escatológico; es lo que vivo cada día y estoy convencido de que no soy, ni de lejos, el único. Puede que incluso sirva de ejemplo como método del caso si alguien se anima a analizar lo que me/nos ocurre, o cómo lo vivimos, y cómo podríamos hacerlo mejor. Hablo desde la experiencia de dos hijos de 3 y 1 año, pero sé, por esa misma experiencia, que nunca sabemos suficiente y que hay que formarse como padres en la medida de lo posible. Habrá varios post sobre formación, escuela de padres… soy un apasionado del tema, así que por ahí daré un poco la paliza.

Como novato que soy, acepto críticas y comentarios constructivos sobre cómo sacarle más partido a este blog. Es mi primera vez. Todos sabemos que las primeras veces no son las más maravillosas y que con el tiempo se aprende. Pues eso. Espero aprender de otros blogs de padres (que los hay, y ya los iré presentando), y de todos vosotros. Sobre todo de quien tú (te hablo a tí, I.) sabes.

Bienvenidos, pues, todos a este mi blog. Bienvenida Cristina, con quien me he metido en este lío (en el de los hijos, no en el del blog). Bienvenidos Adolfo e Inés. No tuve el valor de abrir un blog cuando nacisteis, pero también hablaré, y mucho, de vosotros. Y bienvenido Álvaro, que aún no estás, pero ya te sentimos, y que eres el culpable de que ya seamos, casi de facto, una familia numerosa.

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